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9/25/2009

CON MATERIALES INVISIBLES



Bellas palabras estas que vuelan hasta mí desde un mundo lejano. Han llegado intactas, pienso conservarlas escondidas e hilvanadas al silencio, para cuando, al cerrar los ojos pueda llegar el recuerdo de quien me ha enseñado como se construye con materiales invisibles al ojo humano, perceptibles al corazón atento.




SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR


Luis Cernuda


Si el hombre pudiera decir lo que ama,
Si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
Como una nube en la luz;
Si como muros que se derrumban,
Para saludar la verdad erguida en medio,
Pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad del amor,


La verdad de sí mismo;
Que no se llama gloria, fortuna o ambición,
Sino amor o deseo,
Yo sería aquel que imaginaba;
Aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
Proclama ante los hombres la verdad ignorada,
La verdad de su amor verdadero.


Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien


Cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
Alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,
Por quien el día y la noche son para mi lo que quiera,
Y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
Como leños perdidos que el mar anega o levanta


Libremente, con la libertad del amor,
La única libertad que me exalta,
La única libertad por que muero.


Tú justificas mi existencia:
Si no te conozco, no he vivido;
Si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.




(de Los placeres prohibidos, 1931)