Cada quien tiene un marco de referencia con el cual basa sus acciones y elecciones en la vida, este marco no es más que nuestra realidad personal y varía de acuerdo a mi entorno, procedencia, edad, clase social o cultura. En la medida que sepamos abrir o expandir nuestro marco de referencia; revitalizando nuevos valores, entendiendo o aceptando nuevos paradigmas el pensamiento va a ir de aquellas respuestas correctas que exige un pensamiento convergente a todas las respuestas posibles en la que se requiere originalidad, flexibilidad y una capacidad crítica para discernir y apartar ideas anacrónicas.
Raquel Valenzuela 2009